Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y S. Alfonso (Parroquia de Tapes)

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viernes, 8 de abril de 2011

Mensaje de Pascua

Cada Domingo el Señor nos alegra con la celebración de la Pascua semanal. Una oportunidad privilegiada para reunirnos, escuchar su Palabra, orar juntos unos por otros y fortalecer nuestra fe personal y comunitariamente. Es Jesús quien nos convoca y nos espera y se nos da en comunión. Santa invitación a la que no podemos decir que NO y quedarnos indiferentes. Cada Domingo es Pascua porque celebramos su triunfo sobre la muerte y nuestra esperanza de vivir junto a Él en la eternidad. Pero no todos los domingos adquieren igual solemnidad. Hay uno que es particularmente precedido por una gran Vigilia que San Agustín llamó con toda razón: "Madre de todas las Vigilias". Es la noche de mayor importancia para todos los cristianos. En esa noche oscura y silenciosa los fieles de Cristo entramos en el templo con cirios encendidos y significamos que Cristo es la LUZ que vence toda oscuridad incluso la muerte. Todos nuestros cirios expresan nuestras vidas iluminadas que van detrás del gran Cirio Pascual que representa a Jesús Resucitado que nos ilumina y nos hace participar de su luz.

Y en esa noche que termina siendo "clara como el día" rompemos el silencio cantando el aleluya. Canto de alabanza a Dios que expresa nuestro gozo por el Resucitado. Esa noche hermosa del sábado santo es nuestra Vigilia Pascual que precede al solemne Domingo de Pascua. Nuestra Pascua anual. Por tal motivo los invito a participar en la Semana Santa, la Semana Mayor, la más importante de todo el calendario cristiano. No te la pierdas dile Sí a Jesús y deja que entre en tu vida, en tu familia para poder vivir su bendición con toda la riqueza de su gracia. No importa si te has alejado, no te lo reprochará porque quiere que vuelvas que le abras tu corazón y le digas con fe:
"Hoy te recibo a ti como mi Salvador y Señor, como mi Maestro y Rey. Hoy me uno a ti en tu Iglesia, la Católica, la que tu nos has dejado y a la que pertenezco por el sacramento del Bautismo. Hoy quiero que tu Madre, María Santísima sea mi Madre también, que sea Ella mi estrella y mi guía para ir hacia Ti con renovada fe y el propósito firme de no abandonarte jamás. Jesús te amo, te alabo, te adoro, te pido perdón y te doy gracias". Amén.
Padre Raúl Díaz Corbo

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